El lenguaje corporal en las entrevistas de trabajo

En todas nuestras relaciones con las demás personas lo que decimos a través de nuestra comunicación no verbal resulta de suma importancia. Al ser una información recibida y transmitida casi de forma inconsciente, modifica la impresión que las otras personas reciben sobre nosotros, teniendo más influencia incluso que las palabras que estamos diciendo. Si, además de esto, tenemos en cuenta que muchas veces las personas encargadas de las entrevistas de personal poseen conocimientos de psicología con los que analizar nuestra comunicación no verbal, ser conscientes de lo que estamos transmitiendo y modificarlo a nuestro favor se vuelve primordial.

Algunos factores importantes de nuestro lenguaje corporal que debemos cuidar en las entrevistas de trabajo son los siguientes:

  • El contacto visual: Debe ser directo y abierto. No debemos tener miedo de mirar a los ojos a nuestro interlocutor, ya que con ello demostraremos seguridad y confianza. Evitar la mirada puede indicarle al entrevistador que estamos mintiendo, que nos encontramos inseguros de lo que decimos, que somos personas poco claras… Tampoco conviene fijar la mirada de forma continua, ya que puede resultar agresivo y provocar incomodidad.
  • La sonrisa: Debe ser amable y sincera. Una sonrisa hará que el entrevistador se sienta más cómodo con nosotros y que la entrevista sea más agradable para ambos.
  • La postura: Intenta mantenerte relajado en todo momento. No te sientes en una postura rígida al borde de la silla porque dará la impresión de que estás tan incómodo que quieres irte. Siéntate erguido y un poco inclinado hacia delante, ya que dará la impresión de que estás prestando toda tu atención. Intenta no moverte demasiado, da señal de nerviosismo.
  • La voz: Intenta usar un tono de voz tranquilo, pausado, sin elevar el volumen y vocalizando adecuadamente. No uses muletillas y sé natural en el vocabulario (ni demasiado estirado ni demasiado coloquial).
  • El apretón de manos inicial: Debe ser firme, sin apretar demasiado (ya que parecerías agresivo) pero sin dejar la mano blanda (ya que podría interpretarse como falta de carácter).
  • Evita los signos de nerviosismo tales como morderte las uñas, llevarte la mano a la boca, cruzar los brazos, dar golpecitos en la mesa… Todos estos signos de ansiedad pueden interpretarse como inseguridad o como señal de que estás mintiendo. Si no sabes que hacer con las manos, entrelaza los dedos y colócalas sobre tu regazo o sobre la mesa.

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