Evaluación de tus características a la hora de buscar empleo

Cuando llega el momento de plantearse una búsqueda de empleo, ya sea por haber sido despedidos de nuestro anterior trabajo, por querer hacer un cambio o porque acabamos de terminar nuestra formación, es imprescindible pararse a valorar nuestras características para los diferentes puestos de trabajo a los que queramos optar. En dicha evaluación debemos evaluar las diferentes áreas:

  • Físicas: Hay trabajos que pueden requerir de unas determinadas características físicas y, por tanto, no debemos ignorarlas a la hora de valorar si seremos adecuados para un puesto. Nos parezca superficial o no, hay trabajos para los que no podremos presentarnos si no poseemos una buena imagen, una presencia cuidada o incluso una determinada altura o talla de ropa.
  • Intelectuales: Debemos valorar nuestra inteligencia general, nuestra capacidad de análisis y síntesis, nuestra memoria, nuestra capacidad para la lógica, el razonamiento verbal, numérico y abstracto… Dependiendo de cuales sean las características intelectuales en las que destaquemos, podremos optar a unos puestos u otros.
  • Emocionales: Debemos valorar si somos personas ansiosas o tranquilas, si somos ambiciosos o conformistas, si nos puede la presión o disfrutamos con ella…
  • Habilidades sociales: Deberemos elegir un tipo de trabajo u otro en función de si somos extrovertidos o introvertidos, si tenemos capacidades de liderazgo, si sabemos comunicarnos con los demás, si preferimos trabajar solos o en grupo…
  • Formación: Aquí debes valorar las enseñanzas que hayas recibido y que pueden ser útiles para los diferentes puestos de trabajo a los que vayas a presentarte. Por ejemplo, la informática o los idiomas podrán abrirte muchas puertas pero, si quieres presentarte a un puesto de técnico de laboratorio, quizá no sea muy útil que incluyas en tu curriculum aquel seminario que diste sobre Filosofía medieval.
  • Experiencia: Debes valorar las competencias profesionales que hayas adquirido tanto en tus estudios como en los trabajos previos, seminarios, prácticas, voluntariados…

Una vez tengas la lista de todas tus características y habilidades, es hora de aplicarlas a la búsqueda de empleo. Cuando veas una oferta de trabajo que te interesa, ponte por un momento en el punto de vista del empleador. ¿Qué formación te gustaría que tuviese quien fuese a cubrir ese puesto? ¿Qué experiencias profesionales? ¿Cómo te gustaría que fuese su personalidad? ¿Qué características físicas, intelectuales o emocionales debería tener? Evalúa esa lista y compárala con tu lista de características, intentando ver cuáles cumples y cuales no y buscando qué otras características que posees pueden suplir tus carencias. Asegúrate de que esas cualidades que te hacen idóneo para el puesto quedan resaltadas tanto en el curriculum como en la carta de presentación y que salen a relucir en la entrevista de trabajo.

Lo más importante es que seas sincero y realista, tanto al evaluar tus características como en el curriculum y la entrevista. Aunque pudieses hacerte pasar por quien no eres en el proceso de selección, recuerda que se trata de trabajar en ese puesto día tras día y la falta de sinceridad o la exageración de tus cualidades no serán características que se vaya a apreciar en tu nuevo puesto.

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