Muchas personas se sienten avergonzadas por el hecho de estar desempleadas. Esas personas creen que, ya que han llegado a esta situación “por su culpa”, deben conseguir salir de ella por sus propios medios. Por ello, se aíslan de su familia y amigos, haciéndoles ver que no les pasa nada ni están afectados, no recurren a sus contactos, no buscan ayuda exterior… Este tipo de conductas, además de dificultar la reincorporación al mercado laboral, facilitan el aislamiento y la depresión que éste conlleva.
Por ello, vamos a explicar los diferentes apoyos que podéis encontrar a vuestro alrededor y la ayuda que podéis conseguir de ellos:
- Familia y amigos: Su ayuda es imprescindible para mantener el bienestar emocional. Busca a alguien en quien puedas confiar tus miedos, tus dudas, tus inseguridades… Solamente por conseguir que alguien te escuche, te sentirás más liberado. Además, debes seguir manteniendo tus contactos y pasando tiempo de ocio con ellos. Quedarse en casa obsesionado por tu situación tan sólo empeorará la situación.
- Contactos laborales: Puedes llamar a antiguos compañeros de trabajo, antiguos empleadores o clientes y comentarles tu situación de desempleo y tu interés en trabajar. Es posible que, incluso en el caso de que ellos no puedan ofrecerte nada, puedan ponerte en contacto con alguien que tenga un empleo disponible.
- Asociaciones: Tanto en persona como a través de Internet, puedes ponerte en contacto con múltiples asociaciones que están creadas con la finalidad expresa de ayudar a la gente a encontrar trabajo. En esas asociaciones te ofrecerán su ayuda para crear o mejorar tu curriculum, valorar tu formación y buscar maneras de adaptarla al mercado laboral actual, apuntarte a ofertas de empleo…
Lo más importante es que sepas que no estás solo en tu búsqueda de empleo y que no debes aislarte. Hay mucha gente que puede ayudarte y no debes sentir vergüenza por hallarte desempleado. Es una situación por la que casi todos acabamos pasando en la vida y lo importante es levantarse y seguir luchando.